El fomento y difusión de nuestra arquitectura es una de las tareas que este Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia viene realizando con orgullo y satisfacción, desde su fundación. Nuestro patrimonio arquitectónico es una riqueza colectiva y un imprescindible elemento de identidad cultural, y es por ello que la exposición a la luz pública de esta selección de edificios de la ciudad de Valencia, desde su fundación hasta el momento actual, ha de constituir un importante apoyo para su conocimiento y disfrute.

LA ALQUERÍA

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LA ALQUERÍA

Año Construcción: 
s. XIV-XVIII

El concepto de alquería es cambiante en el tiempo y con ello su arquitectura. En su origen islámico designa a un lugar poblado, un conjunto de edificios entorno a una casa principal, que incluye construcciones de apoyo a la actividad agraria, (casas de colonos, corrales, etc) estructura que dio origen a muchos de los actuales pueblos y lugares poblados en torno a la ciudad. Ese origen señorial se conserva en el tiempo, pero su concepto, en época renacentista y barroca, pasa a designar un palacio rural aislado formado por una casa importante, generalmente con torre, más unas casas de caseros y de apoyo a la labor agraria. En época moderna, con la inclusión de la burguesía en la estructura económica del campo, la alquería designa a una gran casa rural que simultanea su labor agraria y el descanso de sus propietarios. La estructura minifundista que se implanta en la huerta desde mediados del s. XIX, vuelve a transformar el concepto y por alquería se entiende a cualquier casa aislada de labor. Como ejemplos de la transformación en el tiempo de la arquitectura de la alquería podemos señalar los siguientes edificios:

La alquería Fonda (s. XIV-XV), situada en el camí de Montcada (PobleNou), restaurada por el arquitecto Manuel Antonio de Leyva Sancho, nos muestra uno de los ejemplos más antiguos e interesantes de casa rural que encontramos en Valencia, originaria posiblemente del s. XIV. Nos presenta una casa de planta basilical con una nave central, dos laterales, más una cuarta adosada a uno de los laterales. Los muros de tapial y un arco de sillería marcan la imagen de esta arquitectura en su fachada exterior. Una característica de estas casas valencianas la ofrece la manera de organizar el espacio externo y de acceso a la casa, utilizando siempre un sistema indirecto, de vistas cerradas, con ángulo de 90º que conduce desde la calle a un patio previo, y desde éste a la casa. Este interés por la intimidad de la casa, solo se puede entender desde la permanencia de un regusto islamizante en una sociedad mestiza, de culturas superpuestas, que se refleja en estas arquitecturas. Hay que reseñar también una cierta inconsistencia formal en la construcción de la cubierta en este tipo de casas en Valencia; cubierta levantada sobre el vano de la nave central; problema quizás atribuible a la endémica falta de madera en nuestro territorio o a cierta impericia en los constructores de esta arquitectura vernacular.

La arquitectura de la alquería Barrinto (s. XIV-XVI), en el camí dels montanyana (Parque de Marxalenes) restauraurada en 2001 por el arquitecto Miguel del Rey Aynat, es el producto de una fuerte remodelación que en el s. XV transforma una antigua casa existente y construye la alquería que hoy se ha restaurado. Se estructura a partir de un gran vestíbulo, un espacio de gran altura, de viguetería policroma, a partir del cual se estructura toda la alquería: las cocinas, las salas principales, las estancias del servicio, el ámbito agrario, incluso un sistema de lagar y bodegas, posiblemente del s. XV, que han sido un hallazgo. Al sur encontramos el cuerpo principal, donde se encuentran las salas nobles de la vivienda señorial. Salas de grandes dimensiones, con ventanales flanquedos por festejadors que abren al antiguo huerto jardín; salas articuladas entre sí por pequeñas puertas de yeserías en sus extremos. Salas a las cuales se accede por una escalera de corto trazado, a la manera de entreplanta gótica, desde el gran vestíbulo de acceso. Escaleras y puertas a distintas alturas, fragmentos de antiguos trazados, huellas de arcos cegados, otros abiertos, saeteras, pequeños huecos para ventilación de los humos, crean un universo interno de una complejidad casi fascinante.En la restauración de la alquería se dejan fragmentos de otras épocas: elementos, fábricas, espacios, que se han conservado dentro de esta la arquitectura principal de finales del Cuatrocientos valenciano, como es el caso de antiguas puertas y yeserías, arcos y fábricas del s. XIV, así como una cocina completa de inicios del s. XIX, una cocina rural bien conservada, completa, con un buen ejemplo de chimenea y un espléndido sistema hidráulico doméstico.En el conjunto de la alquería dels Moros (s. XV-XVI), en el camí de Burjassot junto al parque de Benicalap, podemos entrever en este conjunto la idea de alquería que se mantuvo desde la época del Repartiment hasta ya entrado el s. XVI, observar la manera medieval de poblar el territorio, entendiendo el termino alquería como “pequeño núcleo de población diseminado en el campo”. Una explotación agraria en la cual existe un conjunto de edificios residenciales y económicos, de caminos, calles internas, vacíos, acequias, huertos y jardines, agrupados entorno a una casa principal, que definen una estructura económica y espacial de particular complejidad.

La Alquería dels Moros está formada por dos grupos de edificios, articulados por una calle perpendicular al Camí Vell de Burjassot. En el lado norte encontramos varios cuerpos de edificación entorno de lo que debió ser vivienda principal, una pieza de planta basilical muy estricta, cuyas actuales fábricas son posiblemente del finales del s. XV o inicio del s. XVI, con los huertos y jardines anexos situados al noroeste de la casa. Esta define uno de los mejores ejemplos de la arquitectura señorial de los siglos XV-XVI que ha llegado a nosotros en buenas condiciones y sin haber sufrido transformaciones importantes en siglos posteriores. Al sur, se sitúan un grupo de edificios, unos de habitación y otros en origen de uso económico, son edificios más antiguos, con fábricas del s. XVI y en algún caso del s. XV, donde se albergarían dependencias de apoyo a la labor agraria y residencial: Lonjas, hornos, carnicerías, graneros, etc, junto con viviendas para colonos, unas más estables y otras del tipo barraca, hoy ya desaparecidas. Una casa de origen moderno, posiblemente del finales del s. XVIII, completa el conjunto actual y abre fachada al Camí de Burjassot en su lado sureste.

La alquería de Falcó (s. XVII), en el camí de Montcada junto a la Ronda Hermanos Machado, es el ejemplo por excelencia del clasicismo en la arquitectura rural que encontramos en el término de Valencia. Su volumen potente, sus grandes masas, la manera de construir los distintos cuerpos y de disponer sus fábricas, su estabilidad formal en la construcción de la cubierta, la torreta, la elegantísima puerta que nos data el edificio en 1698, además de los elementos epidérmicos que enfatizan la forma: sus esferas y pináculos a la manera herreriana, y a la vez tan valenciana, (recordemos estos mismos elementos en el pretil del Puente del Real). Incluye la alquería dos viviendas: la casa señorial y la casa del administrador de la finca, además de otros cuerpos como corrales y patios. Se trata pues de un bello ejemplo del s. XVII, que en su día ya representó a la alquería valenciana en el panorama cultural español.
Alquería de la Torre (s. XVIII), se situa en el camí de Burjassot junto al parque de Benicalap, un lugar rico en asentamientos rurales de origen señorial. La alquería de la Torre se encuentra en el propio camino, junto al parque de Benicalap y muy próxima a la antes citada alquería dels Moros. Se trata de un edificio remodelado entorno a 1760 sobre una vieja alquería tardomedieval consistente en un potente edificio que incorpora una antigua torre.
La planta presenta un esquema estructurado en torno a un patio, con una larga fachada perpendicular al camino y recorrida por una pérgola que nos une con el jardín histórico de cierta importancia, hoy arruinado, del que aún quedan vestigios de traza y elementos botánicos, quedando cerrado del camino por una ligera tapia o murete tras la acequia que separa al jardín y la casa del camino del resto de las tierras. Un edificio anexo de corrales y almacén se alinea con la fachada principal y se sitúa en el lado norte del conjunto. La idea de edificio único que nos sugiere la planta, se recupera en un sólido compacto, atado por una línea de cornisa limpia y contundente que recorre las fachadas principales, aquellas que abren vistas al camino, la fachada este y la sur. Un cuerpo sobresale en el conjunto, la torre, que da nombre a la alquería, donde su coronación almenada enfatiza aún mas, el carácter singular del elemento

(Texto extraido de la "Guia de Arquitectura de Valencia" CTAV 2010)